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¿Has hecho alguna vez lo que no debes?

https://www.flickr.com/photos/noaherlanger/3035825412/

Peonza (Cortesía de Enrique Barreiro, flikr)

¿Has hecho alguna vez lo que no debes?

¿Recuerdas donde dejaste la llave maestra que deja a los demás entender lo que piensas?

Posiblemente encerraste tus pensamientos en una caja fuerte y perdiste la llave queriendo. También es probable que tirases la llave al mar, un día de esos que querías estar sólo. O incluso es probable que usaras una combinación que decidiste olvidar en tus sueños. Esos sueños agradables que te hacen despertar con una sonrisa. O esos sueños agitados que te llevan a olvidar.

Al fin y al cabo decidiste encerrar aquello que era valioso para ti. Y tan valioso era, y tan importante era, que decidiste que nadie más lo viera, ni siquiera lo dejarías ver a ti mismo. Incluso llegaste a olvidar que aquello existía. Tenías miedo de que alguien te los robará o los dañara.

Te encantaría que la peonza nunca dejase de girar, que las nubes estuvieran siempre en el mismo sitio,  que los demás entendieran lo que piensas como si fuera un acto de fe.

Pero luego te enervas cuando la gente no piensa como tú…

¿No te gustaría a veces olvidarte de esos miedos? ¿Quitarte todos esos virus que te hacen ir más lento?? ¿Soltar lastre?  ¿Tirar a la basura esas pesadas cajas de plomo oxidadas?

Hace días me vino a la cabeza una cuestión acerca de cómo actuar en la vida:

¿Hay que hacer lo que se debe o hacer lo que se quiere?

La pregunta no es tan hedonista/laboral como decidir entre placer y trabajo, o entre obligaciones y derechos.

¿Hasta qué punto quieres lo que quieres, y el deber es realmente una obligación?

Todo esto tiene una fácil contestación. No se trata de deber o querer, sino que la clave viene del no deber.

Me explico. Todo el puñetero día estamos intentando hacer lo que nos gusta, lo que nos apetece, siempre que el filtro del deber no nos coarte. Cuando éste nos coarta, puedes ser valiente y seguir adelante, u o bien decidir que el deber te llama. Esto es una batalla constante, que muchas veces ganamos!

Pero para mí la cara dura viene con el no deber. ¿Cuántas cosas has dejado de hacer porque no debías hacerlas? Millones, millones, millones…

Da igual que quisieras o no quisieras, pero si no debías pues vas y no te atreves. Y eso es una mierda.

¿Y quién fija esa prohibición? Tus miedos, esos que dejaste encerrados en esa caja fuerte tan pesada y oxidada.

Yo estoy con una lima cortando la cadena que me une a ellos. Es una lima de mano de esas de juguete, y la cadena es como la del Titanic, pero ahí sigo día y noche dándole…os animo a intentarlo también.

Buenas noches.

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Ponte de León, ponte…

Estas en mitad de una sala blanca, y no eres más que punto luminoso en el centro de la habitación. O si eres más de lo que piensan en oscuro, imagínate una habitación totalmente a oscuras, y tú en medio con los ojos abiertos pero sin poder ver nada.

IMG_1902Y ahora viene lo bueno. Puedes darle a un imaginario botón estilo “tragaperras” para darte una forma, una identidad, una apariencia. Vamos a pensar que ese botón no es del estilo “mono con pistolas” sino inteligente, que hace realidad lo que tú quieres.

Podrías ser otra persona, un animal, un objeto, tú mismo de otro modo… lo que quisieras. Pero nada de ir al pasado o al futuro, eso es otra historia. Hablemos de ti.

¿Qué serías? Una araña, un florero, un horno, un cantante de rock, un político, un sacerdote, el malote del grupo, el borracho de la pandilla, el perfecto esposo, el sillón acomodado de tu salita, una culebrilla, una rana, una mariposa..

Hay una tendencia increíble a pensar en animales. Pero animales de esos que aprendes cuando tienes cuatro años en cuadernillos de dibujos, mientras tu madre te hace los ruidos que hacen. ¿Qué curioso, verdad?!

Es como si les atribuyéramos cualidades puras, deseadas, que fueran simples pero a la vez inalcanzables. Sencillo y evidente y a la vez imposible.

Los leones son siempre muy solicitados. Lo mismo pasa con los águilas, con los lobos, con los osos, las hormigas o con los delfines. Tal vez nadie quiera conformarse con menos. No tienen mucho en común, al menos los lobos con las hormigas, pero representan algo que desearíamos ser. Si alguien piensa en un gato desnudo egipcio me quedaré sin habla.

Pero uno no puede lanzar una hipótesis al aire si no la contesta también por su parte. Se me ocurren animales, muchos sin duda; pero me he dado cuenta de que no quiero ser siempre el mismo animal durante el resto de mi vida. Tal vez ahora me toque ser un lobo, cuando anteriormente fui una hormiga obrera.

¡Responde de una vez narrador!

En mi caso a mí me gustaría ser yo mismo mejorado. Mejorado con todo lo que creo que debo mejorar, que ni es la realidad, ni es lo que piensan otros, sino lo que pienso sólo yo. Esa es la esencia a la que me gustaría llegar, a ser yo quien decida sobre ese próximo animalillo. Y que no sea un animalillo de libro a colorear.

Porque de todo lo que estoy hablando es de lo que se espera de nosotros, lo que han elegido por nosotros en este zoo.

Pero… ¿qué sucedería si sólo tuviéramos una oportunidad para ese cambio, y que éste fuera permanente? Ese botoncito mágico sólo funcionando una vez…

Está muy clara la respuesta, no nos liemos. Todo el tiempo deseando ser, deseando hacer, queriendo crecer, queriendo progresar, deseando vivir otras cosas… pero siempre deseamos y deseamos, y queremos y queremos, pero se queda en eso… en tener que hacer sin más.

Lo mejor y lo peor de todo es que ese botón lo tenemos cada día en nuestras manos. Pero nunca lo apretamos, dejamos mejor que lo aprieten otros por nosotros. Con un poco de suerte nos dejan igual que ahora, que para el caso, no se vive tan mal.

Escribimos continuamente el guión de nuestra propia vida, de nuestro entorno, de nuestros éxitos y nuestros fracasos. Y lo hacemos siendo unos actores increíbles, de los de Oscar.

¿Hasta qué punto vivimos un esquema ya escrito, convenciéndonos de nuestras verdades para hacerlas realidad? ¿Nunca habéis recordado el día anterior y os habéis dado cuenta de que ha sido un día normal, predecible, típico de vosotros?

Es más…, a veces, al recordar una situación, ¿no os da la sensación de que adornáis vuestros recuerdos con detalles que posiblemente nunca ocurrieron pero representan la idea que tenéis de vosotros mismos? ¿No os recordáis inventando una situación? ¿Pero… realmente estuvisteis allí en ese recuerdo o estuvo alguien que os suplantó?

¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que vuestra mente no estaba donde estabais sentado en una conversación? ¿os observasteis? Llamadme raro, a veces mi cuerpo y mi mente se han observado pero cada uno ha seguido su camino.

Para acabar…dejemos de lado las personas. ¿Qué tipo de persona sería el canario del vecino que canta durante toooodo el día? ¿Sería extrovertido el gato que pasa horas y horas en tus piernas ronroneando? ¿Todos los árboles tendrían el mismo carácter? ¿Las hormigas serían tan trabajadoras como parecen? ¿Y qué me dices del coche que te lleva todos los días de un sitio a otro? ¿Sería un deportista empedernido amante de las motos? ¿Crees que serían mejor o peor persona que tú? ¿Te gustaría tenerlos como amigos?

Seguro que has pensado ya en tu cabeza como sería cada cosa que te rodea. Y así lo creas, así lo enseñas y lo transmites. Y así serán. Dejemos que los perros se conviertan en personas y nos enseñen cómo son las personas de verdad. Seguramente ellos tendrán una idea de qué tipo de persona desearían ser.

PD. Nadie me patrocina. Me ha gustado la foto sin más

Mañana acaba el verano.

 

IMG_1301Sí, es oficial, mañana es Septiembre. Y hoy acaba Agosto con una gran tormenta en muchas zonas de España.

Es curioso, pero ya no puedo contar con los dedos de las manos las veces que ha habido una gran tormenta cuando no me gusta lo que está por venir, o cuando algo malo ya ha ocurrido.  Voy a empezar a odiar las tormentas. Y las tormentas son de verano casi siempre.

Tengo grabados en la mente aquellos momentos duros, difíciles, que se me quedaron para siempre en mi memoria para largo plazo. Siempre fueron especialmente intensos días oscuros, fríos, ventosos y lluviosos, con truenos si tocaba por las fechas.  Sólo recuerdo una sola vez, una no más, en la que el calor asfixiante y el sol de justicia se apodero de la situación. Dicen que soy muy kinestésico, y leyéndome me doy cuenta de que es verdad (ala, a buscarlo toca).

Tal vez seamos muy racionales e intentemos dar explicación a todo, o tal vez nos consideramos el centro del universo y pensamos que todo gira en nuestro centro. El caso es que siempre conseguimos encontrar una razón supersticiosa a todo lo que nos rodea. Todo tiene justificación, una razón por la que ocurrió. Y no nos damos cuenta de que lo bonito es que todo ocurra y nosotros sólo lo observemos.

Hoy hace un día gris, que quede claro. Mañana empieza de nuevo el cole para muchos o todos. Es el mes de los nuevos comienzos, de las nuevas intenciones, de las nuevas ilusiones. ¡Yo creo que el año nuevo debería ser el 1 de Septiembre! Algunos le llaman el síndrome postvacacional, otros lo ven como un momento de postreflexión asociado al tiempo libre de las vacaciones, pero lo que está claro es que Septiembre es un mes de cambio, de cosas nuevas.

Yo este verano he intentado hacer el experimento de no coger vacaciones. El experimento ha sido bastante interesante. La gente iba y venía, y cada semana recibía personas con la cara llena de relajación y felicidad por su descanso, pero también me despedía de gente con la ilusión intacta a punto de zarpar. Eran como civilizaciones independientes que se acercaban a visitar la isla de indígenas en la que me encontraba (porque el verano si entiende de algo, es de indígenas). Os aconsejo que os fijáis en vuestros amigos y familiares. Dan ganas de hacer fotos antes y después. Toda esa oleada de entusiasmo es realmente un soplo de energía positiva. Casi más que el haberse ido. A veces el mejor cambio es no cambiar.

Y ahora llega Septiembre. Otoño, las horas de oscuridad, el frío, el viento, la rutina, la calefacción, la hibernación… y no me gusta el Otoño, y menos el invierno. Me gusta pasar el invierno como el niño que cruza la piscina buceando, como entrar a ese baño apestoso del que sales corriendo sin respirar, o como ese examen infernal de coche. Sin respirar.

No me gusta la vuelta de Septiembre. Cuando era pequeño tenía esa sensación de que todo es demasiado bonito para ser verdad. Es como ir con la bicicleta demasiado deprisa por una bajada, y disfrutar de todo aquello pero tener en la cabeza que justo en ese momento va a venir la gran caída. Septiembre.

El verano que se muere, asesinado a manos del otoño. La oscuridad se va a apoderando del ambiente, en un pulso constante con la luz, y los…

Aun sé lo que hicisteis el último verano, piensa el otoño.

Me estoy haciendo el firme propósito de pararme a respirar cada día. La vida no dura los 25-30 días de vacaciones. Ni siquiera la vida dura sólo los fines de semana. Estamos rodeados de luz, de cosas maravillosas, pero decidimos convertir Septiembre en nuestra carga. ¿Por qué le tenemos tanta manía al post-verano? Si al fin y al cabo las tormentas son de verano…

Ya no recuerdo por qué empecé a escribir. ¡Ah sí! Porque el cielo estaba gris y llovía. Creo que ya ha salido el sol, aprovechemos lo que nos regalan los segundos de vida (siempre serán segundos) que nos quedan aquí.

Coge una silla, siéntate, relájate, y aprende de los errores en la película que es tu vida, y ríete a carcajadas cuando disfrutes de tus grandes momentos estelares. Podrás sobreactuar, podrás tener un papel estelar, un papel minúsculo, pero sobre todo disfruta de la película que ves, ya que la has producido tú mismo. Sea invierno o verano.

 

 

 

 

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